Pular para o conteúdo

Prova

Prova de 2018: Universidade Estadual do Centro-Oeste (UNICENTRO) — questões com gabarito

70 questões da prova de 2018 de Universidade Estadual do Centro-Oeste (UNICENTRO), em Inglês, Espanhol, Português. Cada uma tem página própria, com enunciado completo, alternativas e gabarito — e dá para responder na própria página.

  • 70 questões

Resultados: 70 questões

Página 2 de 4

  • Linguagens

    Inglês

    Imagem da questão de Inglês, UNICENTRO 2018, Interpretação de texto | Reading comprehension

    Fill in the parentheses with T (True) or F (False).


    According to the text, scholars got together in Edge in order todecide the inventions of great influence



    ( ) of the last two centuries.

    ( ) for nearly two hundred years.

    ( ) during the last two thousand years.


    The correct sequence, from top to bottom, is

    Escolha uma alternativa para a questão a50c21b1-02
  • Linguagens

    Inglês

    Imagem da questão de Inglês, UNICENTRO 2018, Interpretação de texto | Reading comprehension

    “What changed the course of human events most profoundly?”(l. 1-2)

    According to the text, the suitable answer for this question is

    Escolha uma alternativa para a questão a50ff71b-02
  • Linguagens

    Inglês

    Imagem da questão de Inglês, UNICENTRO 2018, Interpretação de texto | Reading comprehension

    According to the text, the word that corresponds to its respective meaning is
    Escolha uma alternativa para a questão a51328eb-02
  • Linguagens

    Inglês

    Imagem da questão de Inglês, UNICENTRO 2018, Interpretação de texto | Reading comprehension

    Fill the parentheses with T (True) or F (False).
    In reference to eraser and delete keys one can say that



    ( ) their utility is important only to scientists.

    ( ) those machines have nothing to do with papers and researches.

    ( ) those high-tech electronic inventions allow us to erasemistakes, so that we can remake texts again and again.



    The correct sequence, from top to bottom, is

    Escolha uma alternativa para a questão a5163176-02
  • Linguagens

    Inglês

    Imagem da questão de Inglês, UNICENTRO 2018, Análise sintática | Syntax Parsing

    Based on the text, the term correctly classified is
    Escolha uma alternativa para a questão a51931bc-02
  • Linguagens

    Espanhol

    Aborto: las luces verdes se apagaron entre lágrimas, bronca y desazón 


    "¡Que sea ley!", fue el grito que se escuchó durante toda la vigilia. La victoria del "No" finalizó con una triste procesión.
    "¡Que sea ley! ¡Que sea ley!". A las dos y media de esta madrugada, cuando faltaban tan solo unos minutos para la votación histórica que podría convertir la Interrupción Voluntaria del Embarazo en un derecho más, del lado verde quedaban los jóvenes. Helaba, había viento, el día había sido largo. Pero los miles de chicos y chicas que seguían allí, pegados al Congreso, seguían pidiendo"¡Que sea ley! ¡Que sea ley!".
    Del otro lado de las vallas, del lado celeste que se oponía a la legalización, llegaba música de fiesta, muy fuerte, muy alta. Del lado verde respondían con los pañuelos en alto, con sus canciones de batalla: “¡Aborto legal en el hospital!”. Pero las voces no podían con los altoparlantes alquilados. 
    Junto a las vallas también había fuego. Las fogatas fueron muchas, improvisadas con cajones de madera de las verdulerías, y fueron lo único que aplacó la temperatura que parecía polar junto a la Plaza del Congreso.
    Un camión hidrante de la Policía estaba apostado ahí cerquita, y en un momento abrió sus chorros, que empaparon a muchos de los chicos que esperaban el resultado. “¡Son la dictadura!”, empezaron a gritar. Algunos tiraron botellas que había por el piso.
    Dos y cuarenta, Gabriela Michetti, al frente de la sesión especial, anunció que se iba a votar. Del lado verde no había pantalla con imágenes del recinto, pero su voz llegaba desde el lado celeste, donde sí había trasmisión en vivo.
    La expectativa era grande, aunque las cartas ya estaban todas jugadas sobre la mesa y la votación por el “no” era claramente un hecho. Igual, los chicos se abrazaron, se tomaron de las manos, cerraron sus círculos alrededor de sus fogatas y escucharon: “38 por el no, 31 por el sí, dos abstenciones”.
    Los láser verdes que iluminaban la cúpula se apagaron. Las lágrimas comenzaron a brotar destiñendo mejillas pintadas de verde. Las purpurinas se licuaron con los sollozos y la bronca. Mientras, del lado celeste, todo parecía una fiesta: los fuegos artificiales comenzaron a hacer sus estruendos de colores en el cielo cubierto, duraron muchos minutos, lo suficiente para tomarlos como una provocación. “¡Anti derechos! ¡Anti derechos!”, gritaron muchos.
    Y comenzaron los cánticos: “¡Poder popular! ¡Poder popular!”, "¡Se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!". Se escucharon algunos gritos, hubo corridas. La calle estaba resbalosa, llena de paraguas rotos. Los problemas fueron con un grupo menor. La mayoría comenzó la retirada por Callao hacia Corrientes como en una triste procesión. Un grupo de chicas había escrito con pintura negra una sábana enorme: “Háganse cargo de sus muertas”.
    Pero muchos, también, iban con sus cabezas bien en alto, los brazos arriba. “¡Iglesia, basura, vos son la dictadura! ¡Iglesia, basura, vos sos la dictadura!”. Esa consigna quedó clara en esta jornada histórica: los pañuelos más vendidos fueron los naranjas, que piden la separación de la Iglesia y el Estado.


    INGLESIAS, Mariana. Disponible en . Accesado en 12 de ago. 2018. Adaptado. 

    El texto fue extraído del periódico de Argentina Clarín (del día 09/08/2018) y se refiere a la votación de la ley de legalización del aborto en el país. De la lectura del texto, se puede afirmar que
    Escolha uma alternativa para a questão b1268089-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    Aborto: las luces verdes se apagaron entre lágrimas, bronca y desazón 


    "¡Que sea ley!", fue el grito que se escuchó durante toda la vigilia. La victoria del "No" finalizó con una triste procesión.
    "¡Que sea ley! ¡Que sea ley!". A las dos y media de esta madrugada, cuando faltaban tan solo unos minutos para la votación histórica que podría convertir la Interrupción Voluntaria del Embarazo en un derecho más, del lado verde quedaban los jóvenes. Helaba, había viento, el día había sido largo. Pero los miles de chicos y chicas que seguían allí, pegados al Congreso, seguían pidiendo"¡Que sea ley! ¡Que sea ley!".
    Del otro lado de las vallas, del lado celeste que se oponía a la legalización, llegaba música de fiesta, muy fuerte, muy alta. Del lado verde respondían con los pañuelos en alto, con sus canciones de batalla: “¡Aborto legal en el hospital!”. Pero las voces no podían con los altoparlantes alquilados. 
    Junto a las vallas también había fuego. Las fogatas fueron muchas, improvisadas con cajones de madera de las verdulerías, y fueron lo único que aplacó la temperatura que parecía polar junto a la Plaza del Congreso.
    Un camión hidrante de la Policía estaba apostado ahí cerquita, y en un momento abrió sus chorros, que empaparon a muchos de los chicos que esperaban el resultado. “¡Son la dictadura!”, empezaron a gritar. Algunos tiraron botellas que había por el piso.
    Dos y cuarenta, Gabriela Michetti, al frente de la sesión especial, anunció que se iba a votar. Del lado verde no había pantalla con imágenes del recinto, pero su voz llegaba desde el lado celeste, donde sí había trasmisión en vivo.
    La expectativa era grande, aunque las cartas ya estaban todas jugadas sobre la mesa y la votación por el “no” era claramente un hecho. Igual, los chicos se abrazaron, se tomaron de las manos, cerraron sus círculos alrededor de sus fogatas y escucharon: “38 por el no, 31 por el sí, dos abstenciones”.
    Los láser verdes que iluminaban la cúpula se apagaron. Las lágrimas comenzaron a brotar destiñendo mejillas pintadas de verde. Las purpurinas se licuaron con los sollozos y la bronca. Mientras, del lado celeste, todo parecía una fiesta: los fuegos artificiales comenzaron a hacer sus estruendos de colores en el cielo cubierto, duraron muchos minutos, lo suficiente para tomarlos como una provocación. “¡Anti derechos! ¡Anti derechos!”, gritaron muchos.
    Y comenzaron los cánticos: “¡Poder popular! ¡Poder popular!”, "¡Se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!". Se escucharon algunos gritos, hubo corridas. La calle estaba resbalosa, llena de paraguas rotos. Los problemas fueron con un grupo menor. La mayoría comenzó la retirada por Callao hacia Corrientes como en una triste procesión. Un grupo de chicas había escrito con pintura negra una sábana enorme: “Háganse cargo de sus muertas”.
    Pero muchos, también, iban con sus cabezas bien en alto, los brazos arriba. “¡Iglesia, basura, vos son la dictadura! ¡Iglesia, basura, vos sos la dictadura!”. Esa consigna quedó clara en esta jornada histórica: los pañuelos más vendidos fueron los naranjas, que piden la separación de la Iglesia y el Estado.


    INGLESIAS, Mariana. Disponible en . Accesado en 12 de ago. 2018. Adaptado. 

    ¿Quiénes son los verdes y quiénes son los celestes?
    Escolha uma alternativa para a questão b1334ff8-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    Aborto: las luces verdes se apagaron entre lágrimas, bronca y desazón 


    "¡Que sea ley!", fue el grito que se escuchó durante toda la vigilia. La victoria del "No" finalizó con una triste procesión.
    "¡Que sea ley! ¡Que sea ley!". A las dos y media de esta madrugada, cuando faltaban tan solo unos minutos para la votación histórica que podría convertir la Interrupción Voluntaria del Embarazo en un derecho más, del lado verde quedaban los jóvenes. Helaba, había viento, el día había sido largo. Pero los miles de chicos y chicas que seguían allí, pegados al Congreso, seguían pidiendo"¡Que sea ley! ¡Que sea ley!".
    Del otro lado de las vallas, del lado celeste que se oponía a la legalización, llegaba música de fiesta, muy fuerte, muy alta. Del lado verde respondían con los pañuelos en alto, con sus canciones de batalla: “¡Aborto legal en el hospital!”. Pero las voces no podían con los altoparlantes alquilados. 
    Junto a las vallas también había fuego. Las fogatas fueron muchas, improvisadas con cajones de madera de las verdulerías, y fueron lo único que aplacó la temperatura que parecía polar junto a la Plaza del Congreso.
    Un camión hidrante de la Policía estaba apostado ahí cerquita, y en un momento abrió sus chorros, que empaparon a muchos de los chicos que esperaban el resultado. “¡Son la dictadura!”, empezaron a gritar. Algunos tiraron botellas que había por el piso.
    Dos y cuarenta, Gabriela Michetti, al frente de la sesión especial, anunció que se iba a votar. Del lado verde no había pantalla con imágenes del recinto, pero su voz llegaba desde el lado celeste, donde sí había trasmisión en vivo.
    La expectativa era grande, aunque las cartas ya estaban todas jugadas sobre la mesa y la votación por el “no” era claramente un hecho. Igual, los chicos se abrazaron, se tomaron de las manos, cerraron sus círculos alrededor de sus fogatas y escucharon: “38 por el no, 31 por el sí, dos abstenciones”.
    Los láser verdes que iluminaban la cúpula se apagaron. Las lágrimas comenzaron a brotar destiñendo mejillas pintadas de verde. Las purpurinas se licuaron con los sollozos y la bronca. Mientras, del lado celeste, todo parecía una fiesta: los fuegos artificiales comenzaron a hacer sus estruendos de colores en el cielo cubierto, duraron muchos minutos, lo suficiente para tomarlos como una provocación. “¡Anti derechos! ¡Anti derechos!”, gritaron muchos.
    Y comenzaron los cánticos: “¡Poder popular! ¡Poder popular!”, "¡Se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!". Se escucharon algunos gritos, hubo corridas. La calle estaba resbalosa, llena de paraguas rotos. Los problemas fueron con un grupo menor. La mayoría comenzó la retirada por Callao hacia Corrientes como en una triste procesión. Un grupo de chicas había escrito con pintura negra una sábana enorme: “Háganse cargo de sus muertas”.
    Pero muchos, también, iban con sus cabezas bien en alto, los brazos arriba. “¡Iglesia, basura, vos son la dictadura! ¡Iglesia, basura, vos sos la dictadura!”. Esa consigna quedó clara en esta jornada histórica: los pañuelos más vendidos fueron los naranjas, que piden la separación de la Iglesia y el Estado.


    INGLESIAS, Mariana. Disponible en . Accesado en 12 de ago. 2018. Adaptado. 

    ¿Qué significan, respectivamente, las palabras subrayadas del título del texto: “Aborto: las luces verdes se apagaron entre lágrimas, bronca y desazón”?
    Escolha uma alternativa para a questão b13bae07-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    Aborto: las luces verdes se apagaron entre lágrimas, bronca y desazón 


    "¡Que sea ley!", fue el grito que se escuchó durante toda la vigilia. La victoria del "No" finalizó con una triste procesión.
    "¡Que sea ley! ¡Que sea ley!". A las dos y media de esta madrugada, cuando faltaban tan solo unos minutos para la votación histórica que podría convertir la Interrupción Voluntaria del Embarazo en un derecho más, del lado verde quedaban los jóvenes. Helaba, había viento, el día había sido largo. Pero los miles de chicos y chicas que seguían allí, pegados al Congreso, seguían pidiendo"¡Que sea ley! ¡Que sea ley!".
    Del otro lado de las vallas, del lado celeste que se oponía a la legalización, llegaba música de fiesta, muy fuerte, muy alta. Del lado verde respondían con los pañuelos en alto, con sus canciones de batalla: “¡Aborto legal en el hospital!”. Pero las voces no podían con los altoparlantes alquilados. 
    Junto a las vallas también había fuego. Las fogatas fueron muchas, improvisadas con cajones de madera de las verdulerías, y fueron lo único que aplacó la temperatura que parecía polar junto a la Plaza del Congreso.
    Un camión hidrante de la Policía estaba apostado ahí cerquita, y en un momento abrió sus chorros, que empaparon a muchos de los chicos que esperaban el resultado. “¡Son la dictadura!”, empezaron a gritar. Algunos tiraron botellas que había por el piso.
    Dos y cuarenta, Gabriela Michetti, al frente de la sesión especial, anunció que se iba a votar. Del lado verde no había pantalla con imágenes del recinto, pero su voz llegaba desde el lado celeste, donde sí había trasmisión en vivo.
    La expectativa era grande, aunque las cartas ya estaban todas jugadas sobre la mesa y la votación por el “no” era claramente un hecho. Igual, los chicos se abrazaron, se tomaron de las manos, cerraron sus círculos alrededor de sus fogatas y escucharon: “38 por el no, 31 por el sí, dos abstenciones”.
    Los láser verdes que iluminaban la cúpula se apagaron. Las lágrimas comenzaron a brotar destiñendo mejillas pintadas de verde. Las purpurinas se licuaron con los sollozos y la bronca. Mientras, del lado celeste, todo parecía una fiesta: los fuegos artificiales comenzaron a hacer sus estruendos de colores en el cielo cubierto, duraron muchos minutos, lo suficiente para tomarlos como una provocación. “¡Anti derechos! ¡Anti derechos!”, gritaron muchos.
    Y comenzaron los cánticos: “¡Poder popular! ¡Poder popular!”, "¡Se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!". Se escucharon algunos gritos, hubo corridas. La calle estaba resbalosa, llena de paraguas rotos. Los problemas fueron con un grupo menor. La mayoría comenzó la retirada por Callao hacia Corrientes como en una triste procesión. Un grupo de chicas había escrito con pintura negra una sábana enorme: “Háganse cargo de sus muertas”.
    Pero muchos, también, iban con sus cabezas bien en alto, los brazos arriba. “¡Iglesia, basura, vos son la dictadura! ¡Iglesia, basura, vos sos la dictadura!”. Esa consigna quedó clara en esta jornada histórica: los pañuelos más vendidos fueron los naranjas, que piden la separación de la Iglesia y el Estado.


    INGLESIAS, Mariana. Disponible en . Accesado en 12 de ago. 2018. Adaptado. 

    Cuáles son, respectivamente, las clasificaciones de los tiempos verbales del indicativo subrayados en el fragmento: “Un camión hidrante de la Policía estaba apostado ahí cerquita, y en un momento abrió sus chorros, que empaparon a muchos de los chicos que esperaban el resultado”. 
    Escolha uma alternativa para a questão b142b295-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    Aborto: las luces verdes se apagaron entre lágrimas, bronca y desazón 


    "¡Que sea ley!", fue el grito que se escuchó durante toda la vigilia. La victoria del "No" finalizó con una triste procesión.
    "¡Que sea ley! ¡Que sea ley!". A las dos y media de esta madrugada, cuando faltaban tan solo unos minutos para la votación histórica que podría convertir la Interrupción Voluntaria del Embarazo en un derecho más, del lado verde quedaban los jóvenes. Helaba, había viento, el día había sido largo. Pero los miles de chicos y chicas que seguían allí, pegados al Congreso, seguían pidiendo"¡Que sea ley! ¡Que sea ley!".
    Del otro lado de las vallas, del lado celeste que se oponía a la legalización, llegaba música de fiesta, muy fuerte, muy alta. Del lado verde respondían con los pañuelos en alto, con sus canciones de batalla: “¡Aborto legal en el hospital!”. Pero las voces no podían con los altoparlantes alquilados. 
    Junto a las vallas también había fuego. Las fogatas fueron muchas, improvisadas con cajones de madera de las verdulerías, y fueron lo único que aplacó la temperatura que parecía polar junto a la Plaza del Congreso.
    Un camión hidrante de la Policía estaba apostado ahí cerquita, y en un momento abrió sus chorros, que empaparon a muchos de los chicos que esperaban el resultado. “¡Son la dictadura!”, empezaron a gritar. Algunos tiraron botellas que había por el piso.
    Dos y cuarenta, Gabriela Michetti, al frente de la sesión especial, anunció que se iba a votar. Del lado verde no había pantalla con imágenes del recinto, pero su voz llegaba desde el lado celeste, donde sí había trasmisión en vivo.
    La expectativa era grande, aunque las cartas ya estaban todas jugadas sobre la mesa y la votación por el “no” era claramente un hecho. Igual, los chicos se abrazaron, se tomaron de las manos, cerraron sus círculos alrededor de sus fogatas y escucharon: “38 por el no, 31 por el sí, dos abstenciones”.
    Los láser verdes que iluminaban la cúpula se apagaron. Las lágrimas comenzaron a brotar destiñendo mejillas pintadas de verde. Las purpurinas se licuaron con los sollozos y la bronca. Mientras, del lado celeste, todo parecía una fiesta: los fuegos artificiales comenzaron a hacer sus estruendos de colores en el cielo cubierto, duraron muchos minutos, lo suficiente para tomarlos como una provocación. “¡Anti derechos! ¡Anti derechos!”, gritaron muchos.
    Y comenzaron los cánticos: “¡Poder popular! ¡Poder popular!”, "¡Se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!". Se escucharon algunos gritos, hubo corridas. La calle estaba resbalosa, llena de paraguas rotos. Los problemas fueron con un grupo menor. La mayoría comenzó la retirada por Callao hacia Corrientes como en una triste procesión. Un grupo de chicas había escrito con pintura negra una sábana enorme: “Háganse cargo de sus muertas”.
    Pero muchos, también, iban con sus cabezas bien en alto, los brazos arriba. “¡Iglesia, basura, vos son la dictadura! ¡Iglesia, basura, vos sos la dictadura!”. Esa consigna quedó clara en esta jornada histórica: los pañuelos más vendidos fueron los naranjas, que piden la separación de la Iglesia y el Estado.


    INGLESIAS, Mariana. Disponible en . Accesado en 12 de ago. 2018. Adaptado. 

    La autora del texto
    Escolha uma alternativa para a questão b1494332-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    La sequía que acorraló a la cultura maya

    Una investigación calcula la gravedad de la temporada seca que provocó daños socioeconómicos severos en muchas áreas ocupadas por esta civilización
    [1ª parte]
    Las épocas de sequía que atormentan a muchas sociedades hoy en día no son un problema nuevo. Y quizás estudiar lo que pasó en la antigüedad pueda dar pistas sobre cómo enfrentarse a esa plaga. La civilización maya afincada durante muchos siglos en Centroamérica, fue una de las que más sufrieron las temporadas secas. Distintos estudios apuntan a que la que caracterizó décadas enteras en los siglos IX y X d. C. en muchas regiones donde vivían los mayas causó graves alteraciones socioeconómicas y contribuyó en provocar su declive cultural. Una investigación publicada este jueves en Science calcula que las consecuencias de esas sequías en la península de Yucatán (México) provocaron un descenso anual medio de las precipitaciones de casi un 50% con respecto a las condiciones actuales. Fue una de las épocas de sequía “más severas de los últimos 10.000 años en esta zona”, según uno de los autores. 
    en esta zona”, según uno de los autores. No cabe duda sobre el hecho de que eventos climáticos extremos dejaron una huella profunda en la historia de los mayas una civilización politeísta cuya estructura sociopolítica y cuya herencia cultural, lingüística y religiosa despiertan curiosidad y fascinación en muchas partes del mundo. Esclarecer cómo de intensos fueron esos eventos y hasta qué punto fueron directamente responsables de su declive, en cambio, es todavía objeto de debate. Los autores del estudio publicado este jueves, científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y de Florida (EE UU), aportaron un nuevo elemento a la discusión tras analizar los sedimentos del lago Chichancanab, en la región de Yucatán (México).
    En la última parte del primer milenio d. C. “se redujo considerablemente el volumen de agua en los lagos de esta región, como consecuencia de la disminución en las lluvias y la mayor tasa de evaporación”, explica el español Fernando Gázquez-Sánchez, uno de los investigadores de Cambridge. “Estas etapas quedaron registradas en forma de estratos de yeso, un mineral cuya presencia en lagos suele estar relacionada con periodos secos”, agrega. Gázquez-Sánchez explica que la datación con carbono-14 de una semilla que había quedado atrapada en el yeso depositado permitió identificar con exactitud la época de sequías más extremas entre el 780 y el 990 d. C.
    Una temporada seca tan larga provocó picos en los que el descenso de la media de precipitaciones anuales alcanzó hasta un 70% con respecto a las condiciones actuales del lago Chichancanab. También se registró una disminución de entre un 2% y un 7% en la humedad. “Las causas de estas sequías fueron de origen natural, ya que en este periodo el ser humano no tenía aún la capacidad de cambiar el clima a escala global, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad”, asegura Gázquez-Sánchez. El periodo identificado como el de situaciones de sequía más extremas “coincide perfectamente con el declive de la civilización Maya constatado a partir de restos arqueológicos, por ejemplo, la disminución en el número de construcciones civiles y templos construidos durante este periodo”, explica el investigador almeriense. 


    [2ª parte]
    La crisis de una civilización milenaria
    “Las sequías no explican la caída de todos los sitios o ciudades mayas y definitivamente hubo eventos socio-políticos que contribuyeron a la caída de la civilización”, afirma Martín Medina, de la Universidad de Auburn (EE UU). “Hasta qué punto fue el clima el detonante o simplemente un catalizador de cambios, es una pregunta sobre la cual no tenemos una respuesta clara”, prosigue. En su opinión, el estudio publicado este jueves aporta un método independiente para confirmar que la época de sequía que afectó a los mayas fue “suficientemente intensa como para causar graves perturbaciones sociales y hasta quizás el colapso de la entera civilización”.
    “La civilización maya clásica, como muchas otras, era compleja en su modelo socioeconómico y político, así como en su relación con el medio natural”, afirma Gázquez-Sánchez. Organizados en ciudades autónomas con al frente un gobernante, estos antiguos habitantes del actual Guatemala, Honduras, El Salvador y las regiones meridionales de México se sustentaban sobre todo gracias al cultivo y al consumo de maíz y otros vegetales, detalla Hugo García, historiador de la Universidad Nacional Autónoma de México. La producción agrícola se vio extremadamente afectada por la falta de lluvias provocadas por las sequías, según constataron distintos estudios.
    Los gobernantes mayas obtenían la legitimidad necesaria para gobernar gracias a la capacidad que tenían de mantener alimentada a su población, explica García. "Sin duda alguna, los problemas ecológicos que muestra el estudio debieron traer consigo una baja importante en la producción agrícola y un desabastecimiento de alimentos en la región, lo que pudo llevar a que los gobernantes locales perdieran la legitimidad y la autoridad política", asegura el historiador. También se produjo el “corte de las relaciones comerciales y diplomáticas” entre ciudades, agrega Andrés Ciudad de la Universidad Complutense de Madrid. Todo esto "trajo consigo que parte de la población las abandonara y, más tarde, la élite huyera a mejores lugares", continúa García.
    Además de problemas económicos y políticos, también el aumento de las guerras entre mayas contribuyó a empujarlos hacia el declive, según este experto. Pero hablar de una desaparición absoluta de esta civilización no sería correcto, afirman los historiadores. "Hoy día ya no se habla de colapso de la cultura o la sociedad maya, pues en realidad siguieron habitando las zonas alrededor de las grandes ciudades por mucho tiempo más y después de estas fechas hubo ciudades que surgieron o que continuaron su actividad", asegura García. Lo suyo es "hablar de un colapso del sistema o de los sistemas políticos mayas y de una reconfiguración de algunas expresiones culturales", agrega.(...)

    Disponible en https://elpais.com/elpais/2018/08/02/ciencia/1533209672_129588.html. Accesado en 06 de ago. 2018

    De acuerdo con la primera parte del texto es correcto afirmar que


    i. la época de sequías correspondió a los siglos IX y X d. C;
    ii.la sequía causó el declive de la civilización maya;
    iii. la investigación realizada provocó un descenso anual de las precipitaciones;
    iv. los eventos climáticos dejaron huellas en la historia de los mayas.


    Entre las afirmativas anunciadas, identifique la alternativa correcta.

    Escolha uma alternativa para a questão b14de3d3-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    La sequía que acorraló a la cultura maya

    Una investigación calcula la gravedad de la temporada seca que provocó daños socioeconómicos severos en muchas áreas ocupadas por esta civilización
    [1ª parte]
    Las épocas de sequía que atormentan a muchas sociedades hoy en día no son un problema nuevo. Y quizás estudiar lo que pasó en la antigüedad pueda dar pistas sobre cómo enfrentarse a esa plaga. La civilización maya afincada durante muchos siglos en Centroamérica, fue una de las que más sufrieron las temporadas secas. Distintos estudios apuntan a que la que caracterizó décadas enteras en los siglos IX y X d. C. en muchas regiones donde vivían los mayas causó graves alteraciones socioeconómicas y contribuyó en provocar su declive cultural. Una investigación publicada este jueves en Science calcula que las consecuencias de esas sequías en la península de Yucatán (México) provocaron un descenso anual medio de las precipitaciones de casi un 50% con respecto a las condiciones actuales. Fue una de las épocas de sequía “más severas de los últimos 10.000 años en esta zona”, según uno de los autores. 
    en esta zona”, según uno de los autores. No cabe duda sobre el hecho de que eventos climáticos extremos dejaron una huella profunda en la historia de los mayas una civilización politeísta cuya estructura sociopolítica y cuya herencia cultural, lingüística y religiosa despiertan curiosidad y fascinación en muchas partes del mundo. Esclarecer cómo de intensos fueron esos eventos y hasta qué punto fueron directamente responsables de su declive, en cambio, es todavía objeto de debate. Los autores del estudio publicado este jueves, científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y de Florida (EE UU), aportaron un nuevo elemento a la discusión tras analizar los sedimentos del lago Chichancanab, en la región de Yucatán (México).
    En la última parte del primer milenio d. C. “se redujo considerablemente el volumen de agua en los lagos de esta región, como consecuencia de la disminución en las lluvias y la mayor tasa de evaporación”, explica el español Fernando Gázquez-Sánchez, uno de los investigadores de Cambridge. “Estas etapas quedaron registradas en forma de estratos de yeso, un mineral cuya presencia en lagos suele estar relacionada con periodos secos”, agrega. Gázquez-Sánchez explica que la datación con carbono-14 de una semilla que había quedado atrapada en el yeso depositado permitió identificar con exactitud la época de sequías más extremas entre el 780 y el 990 d. C.
    Una temporada seca tan larga provocó picos en los que el descenso de la media de precipitaciones anuales alcanzó hasta un 70% con respecto a las condiciones actuales del lago Chichancanab. También se registró una disminución de entre un 2% y un 7% en la humedad. “Las causas de estas sequías fueron de origen natural, ya que en este periodo el ser humano no tenía aún la capacidad de cambiar el clima a escala global, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad”, asegura Gázquez-Sánchez. El periodo identificado como el de situaciones de sequía más extremas “coincide perfectamente con el declive de la civilización Maya constatado a partir de restos arqueológicos, por ejemplo, la disminución en el número de construcciones civiles y templos construidos durante este periodo”, explica el investigador almeriense. 


    [2ª parte]
    La crisis de una civilización milenaria
    “Las sequías no explican la caída de todos los sitios o ciudades mayas y definitivamente hubo eventos socio-políticos que contribuyeron a la caída de la civilización”, afirma Martín Medina, de la Universidad de Auburn (EE UU). “Hasta qué punto fue el clima el detonante o simplemente un catalizador de cambios, es una pregunta sobre la cual no tenemos una respuesta clara”, prosigue. En su opinión, el estudio publicado este jueves aporta un método independiente para confirmar que la época de sequía que afectó a los mayas fue “suficientemente intensa como para causar graves perturbaciones sociales y hasta quizás el colapso de la entera civilización”.
    “La civilización maya clásica, como muchas otras, era compleja en su modelo socioeconómico y político, así como en su relación con el medio natural”, afirma Gázquez-Sánchez. Organizados en ciudades autónomas con al frente un gobernante, estos antiguos habitantes del actual Guatemala, Honduras, El Salvador y las regiones meridionales de México se sustentaban sobre todo gracias al cultivo y al consumo de maíz y otros vegetales, detalla Hugo García, historiador de la Universidad Nacional Autónoma de México. La producción agrícola se vio extremadamente afectada por la falta de lluvias provocadas por las sequías, según constataron distintos estudios.
    Los gobernantes mayas obtenían la legitimidad necesaria para gobernar gracias a la capacidad que tenían de mantener alimentada a su población, explica García. "Sin duda alguna, los problemas ecológicos que muestra el estudio debieron traer consigo una baja importante en la producción agrícola y un desabastecimiento de alimentos en la región, lo que pudo llevar a que los gobernantes locales perdieran la legitimidad y la autoridad política", asegura el historiador. También se produjo el “corte de las relaciones comerciales y diplomáticas” entre ciudades, agrega Andrés Ciudad de la Universidad Complutense de Madrid. Todo esto "trajo consigo que parte de la población las abandonara y, más tarde, la élite huyera a mejores lugares", continúa García.
    Además de problemas económicos y políticos, también el aumento de las guerras entre mayas contribuyó a empujarlos hacia el declive, según este experto. Pero hablar de una desaparición absoluta de esta civilización no sería correcto, afirman los historiadores. "Hoy día ya no se habla de colapso de la cultura o la sociedad maya, pues en realidad siguieron habitando las zonas alrededor de las grandes ciudades por mucho tiempo más y después de estas fechas hubo ciudades que surgieron o que continuaron su actividad", asegura García. Lo suyo es "hablar de un colapso del sistema o de los sistemas políticos mayas y de una reconfiguración de algunas expresiones culturales", agrega.(...)

    Disponible en https://elpais.com/elpais/2018/08/02/ciencia/1533209672_129588.html. Accesado en 06 de ago. 2018
    En el fragmento “Distintos estudios apuntan a que la que caracterizó décadas enteras en los siglos IX y X d. C.”, situado en el primer párrafo, la partícula la, destacada, corresponde a 
    Escolha uma alternativa para a questão b152701f-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    La sequía que acorraló a la cultura maya

    Una investigación calcula la gravedad de la temporada seca que provocó daños socioeconómicos severos en muchas áreas ocupadas por esta civilización
    [1ª parte]
    Las épocas de sequía que atormentan a muchas sociedades hoy en día no son un problema nuevo. Y quizás estudiar lo que pasó en la antigüedad pueda dar pistas sobre cómo enfrentarse a esa plaga. La civilización maya afincada durante muchos siglos en Centroamérica, fue una de las que más sufrieron las temporadas secas. Distintos estudios apuntan a que la que caracterizó décadas enteras en los siglos IX y X d. C. en muchas regiones donde vivían los mayas causó graves alteraciones socioeconómicas y contribuyó en provocar su declive cultural. Una investigación publicada este jueves en Science calcula que las consecuencias de esas sequías en la península de Yucatán (México) provocaron un descenso anual medio de las precipitaciones de casi un 50% con respecto a las condiciones actuales. Fue una de las épocas de sequía “más severas de los últimos 10.000 años en esta zona”, según uno de los autores. 
    en esta zona”, según uno de los autores. No cabe duda sobre el hecho de que eventos climáticos extremos dejaron una huella profunda en la historia de los mayas una civilización politeísta cuya estructura sociopolítica y cuya herencia cultural, lingüística y religiosa despiertan curiosidad y fascinación en muchas partes del mundo. Esclarecer cómo de intensos fueron esos eventos y hasta qué punto fueron directamente responsables de su declive, en cambio, es todavía objeto de debate. Los autores del estudio publicado este jueves, científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y de Florida (EE UU), aportaron un nuevo elemento a la discusión tras analizar los sedimentos del lago Chichancanab, en la región de Yucatán (México).
    En la última parte del primer milenio d. C. “se redujo considerablemente el volumen de agua en los lagos de esta región, como consecuencia de la disminución en las lluvias y la mayor tasa de evaporación”, explica el español Fernando Gázquez-Sánchez, uno de los investigadores de Cambridge. “Estas etapas quedaron registradas en forma de estratos de yeso, un mineral cuya presencia en lagos suele estar relacionada con periodos secos”, agrega. Gázquez-Sánchez explica que la datación con carbono-14 de una semilla que había quedado atrapada en el yeso depositado permitió identificar con exactitud la época de sequías más extremas entre el 780 y el 990 d. C.
    Una temporada seca tan larga provocó picos en los que el descenso de la media de precipitaciones anuales alcanzó hasta un 70% con respecto a las condiciones actuales del lago Chichancanab. También se registró una disminución de entre un 2% y un 7% en la humedad. “Las causas de estas sequías fueron de origen natural, ya que en este periodo el ser humano no tenía aún la capacidad de cambiar el clima a escala global, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad”, asegura Gázquez-Sánchez. El periodo identificado como el de situaciones de sequía más extremas “coincide perfectamente con el declive de la civilización Maya constatado a partir de restos arqueológicos, por ejemplo, la disminución en el número de construcciones civiles y templos construidos durante este periodo”, explica el investigador almeriense. 


    [2ª parte]
    La crisis de una civilización milenaria
    “Las sequías no explican la caída de todos los sitios o ciudades mayas y definitivamente hubo eventos socio-políticos que contribuyeron a la caída de la civilización”, afirma Martín Medina, de la Universidad de Auburn (EE UU). “Hasta qué punto fue el clima el detonante o simplemente un catalizador de cambios, es una pregunta sobre la cual no tenemos una respuesta clara”, prosigue. En su opinión, el estudio publicado este jueves aporta un método independiente para confirmar que la época de sequía que afectó a los mayas fue “suficientemente intensa como para causar graves perturbaciones sociales y hasta quizás el colapso de la entera civilización”.
    “La civilización maya clásica, como muchas otras, era compleja en su modelo socioeconómico y político, así como en su relación con el medio natural”, afirma Gázquez-Sánchez. Organizados en ciudades autónomas con al frente un gobernante, estos antiguos habitantes del actual Guatemala, Honduras, El Salvador y las regiones meridionales de México se sustentaban sobre todo gracias al cultivo y al consumo de maíz y otros vegetales, detalla Hugo García, historiador de la Universidad Nacional Autónoma de México. La producción agrícola se vio extremadamente afectada por la falta de lluvias provocadas por las sequías, según constataron distintos estudios.
    Los gobernantes mayas obtenían la legitimidad necesaria para gobernar gracias a la capacidad que tenían de mantener alimentada a su población, explica García. "Sin duda alguna, los problemas ecológicos que muestra el estudio debieron traer consigo una baja importante en la producción agrícola y un desabastecimiento de alimentos en la región, lo que pudo llevar a que los gobernantes locales perdieran la legitimidad y la autoridad política", asegura el historiador. También se produjo el “corte de las relaciones comerciales y diplomáticas” entre ciudades, agrega Andrés Ciudad de la Universidad Complutense de Madrid. Todo esto "trajo consigo que parte de la población las abandonara y, más tarde, la élite huyera a mejores lugares", continúa García.
    Además de problemas económicos y políticos, también el aumento de las guerras entre mayas contribuyó a empujarlos hacia el declive, según este experto. Pero hablar de una desaparición absoluta de esta civilización no sería correcto, afirman los historiadores. "Hoy día ya no se habla de colapso de la cultura o la sociedad maya, pues en realidad siguieron habitando las zonas alrededor de las grandes ciudades por mucho tiempo más y después de estas fechas hubo ciudades que surgieron o que continuaron su actividad", asegura García. Lo suyo es "hablar de un colapso del sistema o de los sistemas políticos mayas y de una reconfiguración de algunas expresiones culturales", agrega.(...)

    Disponible en https://elpais.com/elpais/2018/08/02/ciencia/1533209672_129588.html. Accesado en 06 de ago. 2018
    En relación a los argumentos presentados en la primera y en la segunda parte del texto, se puede afirmar:
    Escolha uma alternativa para a questão b1580b5b-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    Los dos reyes y los dos laberintos
    Jorge Luis Borges
    Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.” Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.
    Disponible en https://ciudadseva.com/texto/los-dos-reyes-y-los-dos-laberintos/. Accsesado en 13 de ago. 2018.
    Este texto, escrito por Jorge Luis Borges en 1949, se trata de
    Escolha uma alternativa para a questão b15c9125-fd
  • Linguagens

    Espanhol

    Los dos reyes y los dos laberintos
    Jorge Luis Borges
    Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.” Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.
    Disponible en https://ciudadseva.com/texto/los-dos-reyes-y-los-dos-laberintos/. Accsesado en 13 de ago. 2018.
    En el segmento a seguir, destacado en el texto “Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día.”, identifique la función de los elementos señalados “le”, “se” y “lo”, respectivamente.
    Escolha uma alternativa para a questão b161dbf3-fd
  • Linguagens

    Português

    Leia o texto a seguir e responda à questão:

    Viver em cima do muro é prejudicial à saúde
    Élida Ramirez
        Ocre. Sempre me incomodou essa cor. Sabe aquele marrom amarelado? O tal burro fugido? Exato isso! Quando vejo alguém com roupa ocre, tenho maior aflição. Certa feita, entrei em um consultório médico to-di-nho ocre. Paredes, chão, quadros. Tive uma gastura horrorosa. A sensação é que o ocre existe no dilema de não ser amarelo nem marrom. Invejando o viço das outras colorações definidas e nada fazendo para mudar sua tonalidade. Isso explica meu desconforto. O ocre, para mim, ultrapassa o sentido de cor. Ele dá o tom da existência do viver em cima do muro. E conviver com gente assim é um transtorno.
        É fato que a tal “modernidade líquida”, definida por Bauman, favorece o comportamento. Pensemos. Segundo o sociólogo, a globalização trouxe o encurtamento das distâncias, borrando fronteiras. E, ao reconfigurar esses limites geográficos, mudou a concepção de si do sujeito bem como sua relação com as instituições. Muito rapidamente houve um esfacelamento de estruturas rígidas como a família e o estado. Essa mudança do sólido para líquido detonou o processo de individualização generalizado no mundo ocidental reforçando o conceito de que “Nada é para durar” (Bauman). Então, desse jeito dá para ser mutante pleno nesse viver em cima do muro. Nem amarelo ou marrom. Ocre. Por isso, discursos ocos de pessoas com personalidades fluidas ganham espaço. E vão tomando a forma do ambiente, assim como a água. Uma fusão quase nebulosa que embaça o comprometimento.
        Nota-se ainda certo padrão do viver em cima do muro. Como uma receitinha básica. Vejam só: Misture meias palavras em um discurso politicamente correto. Inclua, com ar de respeito, a posição contrária. Cozinhe em banho-maria. Deixe descansar, para sempre, se puder. Se necessário, volte ao fogo brando. Não mexa mais. Sirva morno. Viu? Simples de fazer. Difícil é digerir.
        É porque, na prática, a legião de ocres causa a maior complicação. Quem vive do meio de campo, sem decidir sua cor publicamente, não tem o inconveniente de arcar com as escolhas. Quase nunca se tornará um desafeto. Fará pouco e, muitas vezes, será visto com um sujeito comedido. Quem não escolhe tem mais liberdade para mudar de ideia. Não fica preso ao dito anteriormente. Exatamente porque não disse nada. Não se comprometeu com nada. Apenas proferiu ideias genéricas e inconclusivas estando liberado para transitar por todos os lados, segundo sua necessidade. Ao estar em tudo não estando em nada, seja para evitar responsabilidades, não se expor à crítica ou fugir de polêmicas, o em cima do muro se esconde, sobrecarrega e expõe aqueles que bancam opiniões.
        Portanto, conviver com quem não toma posição, de forma crônica, atrasa a vida. Ao se esquivar de escolher, o indivíduo condena o outro a fazê-lo em seu lugar. Reconheço que, às vezes, a gente leva tempo para se decidir por algo. Todos temos medos que nos impedem de agir. Mas ouso dizer: nunca tomar partido nas situações é covardia. Parece, inclusive, que o viver em cima do muro é mais confortável que a situação do mau-caráter. É que o sacana, ao menos, se define. Embora atue na surdina, sua ação reflete um posicionamento. Já o indefinido, não. Ele vive na toada do alheio. E, curiosamente, também avacalha o próprio percurso por delegar ao outro a sua existência.
        Recorro outra vez a Bauman para esclarecer: “Escapar da incerteza é um ingrediente fundamental presumido, de todas e quaisquer imagens compósitas da felicidade genuína, adequada e total, sempre parece residir em algum lugar à frente”. Por isso, atenção! Viver em cima do muro é prejudicial à sua própria saúde. Facilita a queda e impede novos caminhos. Um deles, o da alegria de poder ser. Talvez seja isso a que Bauman se refere quando trata da fuga da incerteza para alcançar a felicidade genuína. E, pensando bem, desconheço imagem de alegria predominantemente ocre.
        
    Texto adaptado e disponível em: https://www.revistabula.com/16514-viver-em-cima-do-muro-e-prejudicial-a-saude/. Acesso em 14 de ago. 2018.
    O título recorre a um enunciado que circula cotidianamente nas campanhas/propagandas contra o tabagismo. Tal procedimento constitui o que se chama de
    Escolha uma alternativa para a questão c6af5d1f-fd
  • Linguagens

    Português

    Leia o texto a seguir e responda à questão:

    Viver em cima do muro é prejudicial à saúde
    Élida Ramirez
        Ocre. Sempre me incomodou essa cor. Sabe aquele marrom amarelado? O tal burro fugido? Exato isso! Quando vejo alguém com roupa ocre, tenho maior aflição. Certa feita, entrei em um consultório médico to-di-nho ocre. Paredes, chão, quadros. Tive uma gastura horrorosa. A sensação é que o ocre existe no dilema de não ser amarelo nem marrom. Invejando o viço das outras colorações definidas e nada fazendo para mudar sua tonalidade. Isso explica meu desconforto. O ocre, para mim, ultrapassa o sentido de cor. Ele dá o tom da existência do viver em cima do muro. E conviver com gente assim é um transtorno.
        É fato que a tal “modernidade líquida”, definida por Bauman, favorece o comportamento. Pensemos. Segundo o sociólogo, a globalização trouxe o encurtamento das distâncias, borrando fronteiras. E, ao reconfigurar esses limites geográficos, mudou a concepção de si do sujeito bem como sua relação com as instituições. Muito rapidamente houve um esfacelamento de estruturas rígidas como a família e o estado. Essa mudança do sólido para líquido detonou o processo de individualização generalizado no mundo ocidental reforçando o conceito de que “Nada é para durar” (Bauman). Então, desse jeito dá para ser mutante pleno nesse viver em cima do muro. Nem amarelo ou marrom. Ocre. Por isso, discursos ocos de pessoas com personalidades fluidas ganham espaço. E vão tomando a forma do ambiente, assim como a água. Uma fusão quase nebulosa que embaça o comprometimento.
        Nota-se ainda certo padrão do viver em cima do muro. Como uma receitinha básica. Vejam só: Misture meias palavras em um discurso politicamente correto. Inclua, com ar de respeito, a posição contrária. Cozinhe em banho-maria. Deixe descansar, para sempre, se puder. Se necessário, volte ao fogo brando. Não mexa mais. Sirva morno. Viu? Simples de fazer. Difícil é digerir.
        É porque, na prática, a legião de ocres causa a maior complicação. Quem vive do meio de campo, sem decidir sua cor publicamente, não tem o inconveniente de arcar com as escolhas. Quase nunca se tornará um desafeto. Fará pouco e, muitas vezes, será visto com um sujeito comedido. Quem não escolhe tem mais liberdade para mudar de ideia. Não fica preso ao dito anteriormente. Exatamente porque não disse nada. Não se comprometeu com nada. Apenas proferiu ideias genéricas e inconclusivas estando liberado para transitar por todos os lados, segundo sua necessidade. Ao estar em tudo não estando em nada, seja para evitar responsabilidades, não se expor à crítica ou fugir de polêmicas, o em cima do muro se esconde, sobrecarrega e expõe aqueles que bancam opiniões.
        Portanto, conviver com quem não toma posição, de forma crônica, atrasa a vida. Ao se esquivar de escolher, o indivíduo condena o outro a fazê-lo em seu lugar. Reconheço que, às vezes, a gente leva tempo para se decidir por algo. Todos temos medos que nos impedem de agir. Mas ouso dizer: nunca tomar partido nas situações é covardia. Parece, inclusive, que o viver em cima do muro é mais confortável que a situação do mau-caráter. É que o sacana, ao menos, se define. Embora atue na surdina, sua ação reflete um posicionamento. Já o indefinido, não. Ele vive na toada do alheio. E, curiosamente, também avacalha o próprio percurso por delegar ao outro a sua existência.
        Recorro outra vez a Bauman para esclarecer: “Escapar da incerteza é um ingrediente fundamental presumido, de todas e quaisquer imagens compósitas da felicidade genuína, adequada e total, sempre parece residir em algum lugar à frente”. Por isso, atenção! Viver em cima do muro é prejudicial à sua própria saúde. Facilita a queda e impede novos caminhos. Um deles, o da alegria de poder ser. Talvez seja isso a que Bauman se refere quando trata da fuga da incerteza para alcançar a felicidade genuína. E, pensando bem, desconheço imagem de alegria predominantemente ocre.
        
    Texto adaptado e disponível em: https://www.revistabula.com/16514-viver-em-cima-do-muro-e-prejudicial-a-saude/. Acesso em 14 de ago. 2018.
    O texto permite afirmar que
    Escolha uma alternativa para a questão c6b6582c-fd
  • Linguagens

    Português

    Leia o texto a seguir e responda à questão:

    Viver em cima do muro é prejudicial à saúde
    Élida Ramirez
        Ocre. Sempre me incomodou essa cor. Sabe aquele marrom amarelado? O tal burro fugido? Exato isso! Quando vejo alguém com roupa ocre, tenho maior aflição. Certa feita, entrei em um consultório médico to-di-nho ocre. Paredes, chão, quadros. Tive uma gastura horrorosa. A sensação é que o ocre existe no dilema de não ser amarelo nem marrom. Invejando o viço das outras colorações definidas e nada fazendo para mudar sua tonalidade. Isso explica meu desconforto. O ocre, para mim, ultrapassa o sentido de cor. Ele dá o tom da existência do viver em cima do muro. E conviver com gente assim é um transtorno.
        É fato que a tal “modernidade líquida”, definida por Bauman, favorece o comportamento. Pensemos. Segundo o sociólogo, a globalização trouxe o encurtamento das distâncias, borrando fronteiras. E, ao reconfigurar esses limites geográficos, mudou a concepção de si do sujeito bem como sua relação com as instituições. Muito rapidamente houve um esfacelamento de estruturas rígidas como a família e o estado. Essa mudança do sólido para líquido detonou o processo de individualização generalizado no mundo ocidental reforçando o conceito de que “Nada é para durar” (Bauman). Então, desse jeito dá para ser mutante pleno nesse viver em cima do muro. Nem amarelo ou marrom. Ocre. Por isso, discursos ocos de pessoas com personalidades fluidas ganham espaço. E vão tomando a forma do ambiente, assim como a água. Uma fusão quase nebulosa que embaça o comprometimento.
        Nota-se ainda certo padrão do viver em cima do muro. Como uma receitinha básica. Vejam só: Misture meias palavras em um discurso politicamente correto. Inclua, com ar de respeito, a posição contrária. Cozinhe em banho-maria. Deixe descansar, para sempre, se puder. Se necessário, volte ao fogo brando. Não mexa mais. Sirva morno. Viu? Simples de fazer. Difícil é digerir.
        É porque, na prática, a legião de ocres causa a maior complicação. Quem vive do meio de campo, sem decidir sua cor publicamente, não tem o inconveniente de arcar com as escolhas. Quase nunca se tornará um desafeto. Fará pouco e, muitas vezes, será visto com um sujeito comedido. Quem não escolhe tem mais liberdade para mudar de ideia. Não fica preso ao dito anteriormente. Exatamente porque não disse nada. Não se comprometeu com nada. Apenas proferiu ideias genéricas e inconclusivas estando liberado para transitar por todos os lados, segundo sua necessidade. Ao estar em tudo não estando em nada, seja para evitar responsabilidades, não se expor à crítica ou fugir de polêmicas, o em cima do muro se esconde, sobrecarrega e expõe aqueles que bancam opiniões.
        Portanto, conviver com quem não toma posição, de forma crônica, atrasa a vida. Ao se esquivar de escolher, o indivíduo condena o outro a fazê-lo em seu lugar. Reconheço que, às vezes, a gente leva tempo para se decidir por algo. Todos temos medos que nos impedem de agir. Mas ouso dizer: nunca tomar partido nas situações é covardia. Parece, inclusive, que o viver em cima do muro é mais confortável que a situação do mau-caráter. É que o sacana, ao menos, se define. Embora atue na surdina, sua ação reflete um posicionamento. Já o indefinido, não. Ele vive na toada do alheio. E, curiosamente, também avacalha o próprio percurso por delegar ao outro a sua existência.
        Recorro outra vez a Bauman para esclarecer: “Escapar da incerteza é um ingrediente fundamental presumido, de todas e quaisquer imagens compósitas da felicidade genuína, adequada e total, sempre parece residir em algum lugar à frente”. Por isso, atenção! Viver em cima do muro é prejudicial à sua própria saúde. Facilita a queda e impede novos caminhos. Um deles, o da alegria de poder ser. Talvez seja isso a que Bauman se refere quando trata da fuga da incerteza para alcançar a felicidade genuína. E, pensando bem, desconheço imagem de alegria predominantemente ocre.
        
    Texto adaptado e disponível em: https://www.revistabula.com/16514-viver-em-cima-do-muro-e-prejudicial-a-saude/. Acesso em 14 de ago. 2018.
    De acordo com o texto, um dos ingredientes da “receitinha básica” para se viver em cima do muro é misturar “meias palavras em um discurso politicamente correto”. Disso depreende-se que é necessário
    Escolha uma alternativa para a questão c6ba703f-fd
  • Linguagens

    Português

    Leia o texto a seguir e responda à questão:

    Viver em cima do muro é prejudicial à saúde
    Élida Ramirez
        Ocre. Sempre me incomodou essa cor. Sabe aquele marrom amarelado? O tal burro fugido? Exato isso! Quando vejo alguém com roupa ocre, tenho maior aflição. Certa feita, entrei em um consultório médico to-di-nho ocre. Paredes, chão, quadros. Tive uma gastura horrorosa. A sensação é que o ocre existe no dilema de não ser amarelo nem marrom. Invejando o viço das outras colorações definidas e nada fazendo para mudar sua tonalidade. Isso explica meu desconforto. O ocre, para mim, ultrapassa o sentido de cor. Ele dá o tom da existência do viver em cima do muro. E conviver com gente assim é um transtorno.
        É fato que a tal “modernidade líquida”, definida por Bauman, favorece o comportamento. Pensemos. Segundo o sociólogo, a globalização trouxe o encurtamento das distâncias, borrando fronteiras. E, ao reconfigurar esses limites geográficos, mudou a concepção de si do sujeito bem como sua relação com as instituições. Muito rapidamente houve um esfacelamento de estruturas rígidas como a família e o estado. Essa mudança do sólido para líquido detonou o processo de individualização generalizado no mundo ocidental reforçando o conceito de que “Nada é para durar” (Bauman). Então, desse jeito dá para ser mutante pleno nesse viver em cima do muro. Nem amarelo ou marrom. Ocre. Por isso, discursos ocos de pessoas com personalidades fluidas ganham espaço. E vão tomando a forma do ambiente, assim como a água. Uma fusão quase nebulosa que embaça o comprometimento.
        Nota-se ainda certo padrão do viver em cima do muro. Como uma receitinha básica. Vejam só: Misture meias palavras em um discurso politicamente correto. Inclua, com ar de respeito, a posição contrária. Cozinhe em banho-maria. Deixe descansar, para sempre, se puder. Se necessário, volte ao fogo brando. Não mexa mais. Sirva morno. Viu? Simples de fazer. Difícil é digerir.
        É porque, na prática, a legião de ocres causa a maior complicação. Quem vive do meio de campo, sem decidir sua cor publicamente, não tem o inconveniente de arcar com as escolhas. Quase nunca se tornará um desafeto. Fará pouco e, muitas vezes, será visto com um sujeito comedido. Quem não escolhe tem mais liberdade para mudar de ideia. Não fica preso ao dito anteriormente. Exatamente porque não disse nada. Não se comprometeu com nada. Apenas proferiu ideias genéricas e inconclusivas estando liberado para transitar por todos os lados, segundo sua necessidade. Ao estar em tudo não estando em nada, seja para evitar responsabilidades, não se expor à crítica ou fugir de polêmicas, o em cima do muro se esconde, sobrecarrega e expõe aqueles que bancam opiniões.
        Portanto, conviver com quem não toma posição, de forma crônica, atrasa a vida. Ao se esquivar de escolher, o indivíduo condena o outro a fazê-lo em seu lugar. Reconheço que, às vezes, a gente leva tempo para se decidir por algo. Todos temos medos que nos impedem de agir. Mas ouso dizer: nunca tomar partido nas situações é covardia. Parece, inclusive, que o viver em cima do muro é mais confortável que a situação do mau-caráter. É que o sacana, ao menos, se define. Embora atue na surdina, sua ação reflete um posicionamento. Já o indefinido, não. Ele vive na toada do alheio. E, curiosamente, também avacalha o próprio percurso por delegar ao outro a sua existência.
        Recorro outra vez a Bauman para esclarecer: “Escapar da incerteza é um ingrediente fundamental presumido, de todas e quaisquer imagens compósitas da felicidade genuína, adequada e total, sempre parece residir em algum lugar à frente”. Por isso, atenção! Viver em cima do muro é prejudicial à sua própria saúde. Facilita a queda e impede novos caminhos. Um deles, o da alegria de poder ser. Talvez seja isso a que Bauman se refere quando trata da fuga da incerteza para alcançar a felicidade genuína. E, pensando bem, desconheço imagem de alegria predominantemente ocre.
        
    Texto adaptado e disponível em: https://www.revistabula.com/16514-viver-em-cima-do-muro-e-prejudicial-a-saude/. Acesso em 14 de ago. 2018.
    Considere o funcionamento das asserções abaixo.
    I. Discursos ocos de pessoas com personalidades fluidas ganham espaço.

    PORQUE
    II. Ao se esquivar de escolher, o indivíduo condena o outro a fazê-lo em seu lugar.

    A alternativa correta é:
    Escolha uma alternativa para a questão c6be6ebb-fd
  • Linguagens

    Português

    Leia o texto a seguir e responda à questão:

    Viver em cima do muro é prejudicial à saúde
    Élida Ramirez
        Ocre. Sempre me incomodou essa cor. Sabe aquele marrom amarelado? O tal burro fugido? Exato isso! Quando vejo alguém com roupa ocre, tenho maior aflição. Certa feita, entrei em um consultório médico to-di-nho ocre. Paredes, chão, quadros. Tive uma gastura horrorosa. A sensação é que o ocre existe no dilema de não ser amarelo nem marrom. Invejando o viço das outras colorações definidas e nada fazendo para mudar sua tonalidade. Isso explica meu desconforto. O ocre, para mim, ultrapassa o sentido de cor. Ele dá o tom da existência do viver em cima do muro. E conviver com gente assim é um transtorno.
        É fato que a tal “modernidade líquida”, definida por Bauman, favorece o comportamento. Pensemos. Segundo o sociólogo, a globalização trouxe o encurtamento das distâncias, borrando fronteiras. E, ao reconfigurar esses limites geográficos, mudou a concepção de si do sujeito bem como sua relação com as instituições. Muito rapidamente houve um esfacelamento de estruturas rígidas como a família e o estado. Essa mudança do sólido para líquido detonou o processo de individualização generalizado no mundo ocidental reforçando o conceito de que “Nada é para durar” (Bauman). Então, desse jeito dá para ser mutante pleno nesse viver em cima do muro. Nem amarelo ou marrom. Ocre. Por isso, discursos ocos de pessoas com personalidades fluidas ganham espaço. E vão tomando a forma do ambiente, assim como a água. Uma fusão quase nebulosa que embaça o comprometimento.
        Nota-se ainda certo padrão do viver em cima do muro. Como uma receitinha básica. Vejam só: Misture meias palavras em um discurso politicamente correto. Inclua, com ar de respeito, a posição contrária. Cozinhe em banho-maria. Deixe descansar, para sempre, se puder. Se necessário, volte ao fogo brando. Não mexa mais. Sirva morno. Viu? Simples de fazer. Difícil é digerir.
        É porque, na prática, a legião de ocres causa a maior complicação. Quem vive do meio de campo, sem decidir sua cor publicamente, não tem o inconveniente de arcar com as escolhas. Quase nunca se tornará um desafeto. Fará pouco e, muitas vezes, será visto com um sujeito comedido. Quem não escolhe tem mais liberdade para mudar de ideia. Não fica preso ao dito anteriormente. Exatamente porque não disse nada. Não se comprometeu com nada. Apenas proferiu ideias genéricas e inconclusivas estando liberado para transitar por todos os lados, segundo sua necessidade. Ao estar em tudo não estando em nada, seja para evitar responsabilidades, não se expor à crítica ou fugir de polêmicas, o em cima do muro se esconde, sobrecarrega e expõe aqueles que bancam opiniões.
        Portanto, conviver com quem não toma posição, de forma crônica, atrasa a vida. Ao se esquivar de escolher, o indivíduo condena o outro a fazê-lo em seu lugar. Reconheço que, às vezes, a gente leva tempo para se decidir por algo. Todos temos medos que nos impedem de agir. Mas ouso dizer: nunca tomar partido nas situações é covardia. Parece, inclusive, que o viver em cima do muro é mais confortável que a situação do mau-caráter. É que o sacana, ao menos, se define. Embora atue na surdina, sua ação reflete um posicionamento. Já o indefinido, não. Ele vive na toada do alheio. E, curiosamente, também avacalha o próprio percurso por delegar ao outro a sua existência.
        Recorro outra vez a Bauman para esclarecer: “Escapar da incerteza é um ingrediente fundamental presumido, de todas e quaisquer imagens compósitas da felicidade genuína, adequada e total, sempre parece residir em algum lugar à frente”. Por isso, atenção! Viver em cima do muro é prejudicial à sua própria saúde. Facilita a queda e impede novos caminhos. Um deles, o da alegria de poder ser. Talvez seja isso a que Bauman se refere quando trata da fuga da incerteza para alcançar a felicidade genuína. E, pensando bem, desconheço imagem de alegria predominantemente ocre.
        
    Texto adaptado e disponível em: https://www.revistabula.com/16514-viver-em-cima-do-muro-e-prejudicial-a-saude/. Acesso em 14 de ago. 2018.
    Nas frases “É porque, na prática, a legião de ocres causa a maior complicação” e “ao estar em tudo não estando em nada”, as figuras de linguagem presentes, respectivamente, são:
    Escolha uma alternativa para a questão c6c24d6e-fd